Opinión pink de Lalaland
Procedo a escribir mi experiencia como espectadora del final de la obra musical del año Lalaland el dia 13 de febrero del 2017. Sólo el final fue lo que me hizo escribir esto
Pa' empezar debo admitir algunas cosas; amo a Ryan Gosling y a Emma Stone y cuando supe que harían una película juntos como que ya los amaba y a la película también. Confieso que en mí mente no puedo dejar de cantar City of stars y que no supero la última sonrisa de Sebastian.
Todo comenzó mal desde que se conocieron si pensamos en lo que debía haber pasado; pero así es la vida, no podemos tener siempre ese final perfecto, que me creí totalmente hasta que escuche la última nota del piano y me di cuenta que Gosling aun estaba tocando en su banquito y que todo había sido producto de su imaginación.
A veces simplemente las cosas no salen como lo planeamos, es cierto pero yo veo películas porque me gustan los finales imposibles, las miradas infinitas y los encuentros mágicos con baile y canciones, entremedio de vistas nocturnas en la ciudad de las estrellas. Por eso veo películas, por los finales felices.
No puedo decir que no me gusto. No puedo negarlo, pero para mí de alguna forma el verdadero final; es el final de Sebastian. Es la historia de todas las decisiones correctas, para mí esa es la historia verdadera, eso es lo que paso.
Porque no me conformo con esa sonrisa final, porque creo que ellos jamás se superarían y porque creo que me aferré tanto a la idea de un final típico de comedia romántica, que mi cerebro aun no logra captar que ellos no quedaron juntos. Porque prefiero creer en el amor en el que se la juegan y aunque no todo resulta como esperaban resulta que lo hicieron juntos y que no tienen una mansión enorme pero la casa la tenían juntos y que seguían disfrutando de las mismas cosas y que en fondo si pudieron haber cumplido todos sus sueños JUNTOS. Esas películas me gustan a mí.
Chao.
Pa' empezar debo admitir algunas cosas; amo a Ryan Gosling y a Emma Stone y cuando supe que harían una película juntos como que ya los amaba y a la película también. Confieso que en mí mente no puedo dejar de cantar City of stars y que no supero la última sonrisa de Sebastian.
Todo comenzó mal desde que se conocieron si pensamos en lo que debía haber pasado; pero así es la vida, no podemos tener siempre ese final perfecto, que me creí totalmente hasta que escuche la última nota del piano y me di cuenta que Gosling aun estaba tocando en su banquito y que todo había sido producto de su imaginación.
A veces simplemente las cosas no salen como lo planeamos, es cierto pero yo veo películas porque me gustan los finales imposibles, las miradas infinitas y los encuentros mágicos con baile y canciones, entremedio de vistas nocturnas en la ciudad de las estrellas. Por eso veo películas, por los finales felices.
No puedo decir que no me gusto. No puedo negarlo, pero para mí de alguna forma el verdadero final; es el final de Sebastian. Es la historia de todas las decisiones correctas, para mí esa es la historia verdadera, eso es lo que paso.
Porque no me conformo con esa sonrisa final, porque creo que ellos jamás se superarían y porque creo que me aferré tanto a la idea de un final típico de comedia romántica, que mi cerebro aun no logra captar que ellos no quedaron juntos. Porque prefiero creer en el amor en el que se la juegan y aunque no todo resulta como esperaban resulta que lo hicieron juntos y que no tienen una mansión enorme pero la casa la tenían juntos y que seguían disfrutando de las mismas cosas y que en fondo si pudieron haber cumplido todos sus sueños JUNTOS. Esas películas me gustan a mí.
Chao.
