Me gusta que juege Chile
La verdad es que jamás me considerado una persona
futbolera; de hecho, nunca me ha gustado mucho ver deporte. Sólo algunos y son
contados con la mano, pero hay momentos en los que el fútbol me gusta caleta.
Más específicamente cuando juega Chile, mi país. Me
gusta ver a alguien en una cancha lleno de energía representando una nación y
con un rostro lleno de pasión y orgullo.
Cuando juega un club deportivo, como que me da lo
mismo, quizás porque nunca me he sentido identificada con ningún equipo. Lo que
me gusta ver es como se enfrentan dos países en una cancha y como cada cultura
defiende a su nación de la manera en la que ellos siempre soñaron.
No son los pases, las jugadas ni la técnica las cosas
que me gustan. Es el rostro lleno de esperanza, la misma que sembraron cuando
eran niños y jugaban en una cancha de barrio, la esperanza que tuvieron ellos
durante toda su vida de llegar a ese momento de sus vidas en el que podrían
"convertir alguna vez un gol a estadio lleno". Después de varios años,
de personas que les dijeron que no lo lograrían ahí están; entonando el himno
nacional, mientras yo en mi casa con mi polera roja y comiendo papitas intento
imaginar todo por lo que alguna vez pasaron para estar ahí.
Ellos ahí en la cancha y un país entero confiando,
esperando y alentando a sus guerreros.
Por ahora, para mí el ejemplo más grande es el de Gary,
hace dos años en octavos de final para el mundial Chile vs. Brasil, la pierna
no le daba más; las lágrimas corrían por su mejilla y él quería estar ahí,
quería pelear, el quería luchar por su sueño. Esperó toda su vida por jugar un mundial
y en ese momento simplemente ya no podía más. Te siento Gary, te llevo. Porque con la garra y chispeza que
demostraste ese día te ganaste el respeto de un país, porque tus sueños fueron
los nuestros también y porque lo diste todo en un momento donde nosotros no
pudimos dar nada.
Y me quedo pensante, como siempre. Seré yo tan
valiente para luchar por mis propios sueños seré tan fuerte así como para
soportar la presión de mi equipo contrario. Habré entrenado lo suficiente para
rendir en el partido de mi vida jajaj que
cuático suena pero así lo veo, porque quiero ser como ellos quiero tener
esa voluntad, quiero tener la valentía.
Enfrentarme contra la multitud y decir aquí estoy yo
en representación de mis propios sueños. He esperado toda mi vida para pelear
por ellos y estoy dispuesta a hacerlo. Quiero dar lo mejor de mí y lo haré
porque estos noventa minutos de mi vida definen mi futuro. Déjenme cantar mi
himno nacional para cobrar fuerzas, porque hoy voy con todo. Pienso en la cita
de Elder Holland: “Sigan amando; sigan
tratando; sigan confiando; sigan creyendo; sigan progresando. El cielo los está
animando hoy, mañana y siempre”.
Y así quedo súper motivada y siento que los
futbolistas me alientan a seguir trabajando por las cosas que quiero, por eso
me gustan los partidos, porque soy soñadora y esa forma de verlos me ayuda a no
olvidar a donde quiero llegar. Tal vez es una forma muy profunda de ver algo
tan trivial pero es una de las cosas que a mí me gusta hacer.
No queda más que decir que Vamos Chile! Con todo este
martes ante Panamá.
